Hay flores que no necesitan presentación. La orquídea blanca es elegancia en su forma más pura — pétalos blancos con corazón lila, dos varas en flor y más capullos que seguirán abriendo semanas después. Una planta que dura, que impresiona y que siempre acierta como regalo.
Para un cumpleaños, una inauguración, un detalle de empresa o simplemente para ti.
La variedad y el macetero pueden variar según disponibilidad — cada orquídea llega con su propia historia.





